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31 de mayo de 2010

El Estado del Bienestar se arrodilla

Dice la historia que hoy no hay trincheras que surquen la geografía española, ni bandos que bifurquen todo un país. Sin embargo, España libra estos días un nuevo conflicto. Se llama "economía de guerra" y amenaza con dejar a su paso un sector público tan herido como para alumbrar una sociedad con derechos dilapidados. Los presupuestos se han vuelto repentinamente raquíticos, las administraciones hacen malabares para cuadrar las cuentas y el Estado del Bienestar patentado está cerca de ser un sucedáneo de sí mismo.

Canarias es el paradigma de estos desastres que se vislumbran en el horizonte: es la comunidad autónoma con mayor índice de paro de toda Europa y su tejido productivo está, por ende, lejos de ser competitivo. A ello hay que añadir que fueron las Consejerías de Educación y de Sanidad las que tuvieron que asumir el recorte al que obligaron los Presupuestos de 2010. Ambos departamentos acaparan más de la mitad del presupuesto total de laComunidad Autónoma y ese hecho las hizo más vulnerables al reajuste. Educación contaba en 2009 con un total de 1.805 millones de euros. Cuando empezó 2010 esa cifra ya había bajado hasta 1.770. La sanidad pública canaria, en el mismo período, perdió cerca de 90 millones. Pero no fue suficiente. Los dos pilares que sustentan el modelo de vida posmoderno se resquebrajaron un poco más cuando el vicepresidente del Gobierno, José Manuel Soria, anunció hace unas semanas otro "tijeretazo" para responder a las nuevas exigencias estatales. Cien millones menos en total. El resultado, un 0,6% de merma en cada una de estas consejerías, y la incertidumbre en máximos históricos.

Hoy ya se sabe que en los presupuestos de 2011 la Comunidad Autónoma contarán con la friolera de 1.000 millones menos en sus arcas. Aún no se ha hecho público cómo se aplicará el nuevo modelo económico, pero la tendencia seguida este año hace presagiar un mal futuro para las mismas administraciones. Los dos departamentos que soportaron el grueso del recorte lo hicieron porque, según el Ejecutivo, "se tiene que recortar de las áreas con capitales multimillonarios". A finales de este año, a pesar de la caída monetaria, seguirán ostentando la calidad de consejerías multimillonarias. La pregunta es si podrán afrontar un golpe más duro aún sin dejar en la estacada a miles de ciudadanos.

Se atisba un panorama desolador en el que la privatización de servicios, el término ‘copago’ (que ya se utiliza en otros países europeos) y la precariedad generalizada son el único futuro que observa gran parte de la ciudadanía. El concepto ya popular de "quien contamina, paga", no prevalecerá. Los más indefensos están en el ojo de este huracán interminable que es la crisis económica global. La sostenibilidad del modelo de equidad está en juego.



¿Por qué no hay que recortar?

Invertir en educación es costoso, pero es más caro no hacerlo. El ministro de Educación actual, Ángel Gabilondo, ha repetido esta sentencia en numerosas ocasiones. Esta crisis ha enseñado que el capital humano tiene un componente fundamental en la estabilidad de un país. Más aún en la recuperación de una región. Nada tienen que ver los efectos de la debacle financiera en Alemania que en España. La base de la economía es la respuesta. Una industria tecnificada y titulada frente a la nación, por excelencia, del ladrillo y del sol. Un contexto así ha demostrado que potenciar la educación requiere un elevado presupuesto, una gestión impecable y una visión de futuro que vaya más allá de fundamentalismos políticos. Ninguna de las exigencias es directriz de comportamiento en una España que ya estaba por debajo de los parámetros de inversión fijados por la OCDE cuando las comunidades cerraban con superávit, allá por 2007.

Las consejerías canarias, a pesar de que los ábacos de hoy dibujan el paisaje de mañana, se afanan en desmentir la caída de la calidad. A finales del año pasado, cuando en comisión parlamentaria se defendían los fondos para el presente ejercicio, acuñaron un lema de gobierno: "Hacer más con menos".

Pero la realidad que relatan a diario los afectados les ha quitado la razón. El departamento educativo, dirigido por Luis Brito, pasó de un monto de 37 millones para cubrir bajas a uno de 7 a principios de año. Y el efecto, lo narran los colegios y los sindicatos del sector, es que directores y profesores han de apelar a la imaginación para atender en condiciones los centros. Reestructuras clases y horarios para asumir grupos que se redimensionan. La titular del departamento se afana en decir que este escenario sólo lo ven los sindicatos, pero no es cierto. Cada vez más escuelas alzan la voz por la dilatación injustificada de las sustituciones.

En sanidad, el nombramiento de menos interinos es menos empleo, atención efímera y listas de espera sin final. Antes de que Lehman Brothers quebrara y se desatara el pánico económico más cruento que se recuerda desde el crack del 29, la sanidad canaria ya arrastraba dificultades. El Archipiélago se situaba ya entonces por debajo de la media nacional en presupuesto per cápita.Es decir, se invertía menos en la sanidad de cada persona. A ese dato hay que sumar que España también se hallaba por debajo de los umbrales de financiación en función delProducto Interior Bruto (PIB) cuando el futuro se creía más que halagüeño. El retraso en las infraestructuras también se postergarán y afectará a los hospitales del norte y el sur de Tenerife.



Copago no, repago

El término copago ha empezado a planear sobre la geografía española como un fantasma. No es la primera vez que se plantea la posibilidad de aniquilar la gratuidad de la sanidad y establecer fórmulas de cofinanciación entre la sociedad y elEstado. La idea que se ha puesto sobre la mesa es que el usuario pague una parte testimonial (un euro) del servicio que recibe. Los primeros en decir no han sido muchos médicos que reciben en sus consultas, cada día, a familias que ni siquiera pueden sufragarse el escaso margen que no cubre la Seguridad Social cuando llegan a la farmacia. "Hay personas que me dicen que no pueden pagar ni dos euros por un antibiótico". Jorge Bethencourth, médico de AtenciónPrimaria y miembro del Foro Social Canario por la Salud y la Sanidad Pública, conoce muy bien estas tragedias cotidianas. A esta realidad que vive en primera persona añade estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS)."Está demostrado que los pobres se enferman más. También los parados. El estrés genera enfermedades". Junto a ellos, las personas mayores son el grupo que más se surte de una sanidad pública donde las listas de espera se eternizan, "y más que lo harán en breve". "El copago no sirve. Como medida recaudatoria es absurda: la maquinaria que exige hace que las ganancias sean mínimas. Sí sirve como medida disuasoria para que la gente no vaya al médico". ¿La alternativa? "Que contribuya el que más tiene", sugiere Bethencourt.Porque los damnificados de esta política improvisada dejaría como principales damnificados a pobres, mayores y discapacitados. La enseñanza pública, además, no formaría a la generación que Canarias necesita. El Estado del Bienestar se arrodillaría.


600 millones más en nueve años
La Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias pasó de destinar 1.182 millones en el año 2000 a 1.805 en 2009, según los datos proporcionados por el Ministerio de Educación. Por primera vez en toda la década el departamento de enseñanza bajó su presupuesto en 2010 en 35 millones. El reto de toda consejería educativa, más enEspaña, es aumentar el capital disponible para afrontar mejor el reto de formar a la generación del futuro. Más aún en una comunidad que lidera el fracaso escolar de un país que ya está a la cola en rendimiento educativo en la UniónEuropea (UE). Las hemerotecas dibujan unas Islas siempre abocadas al final de colas que calibran la calidad del sistema.Ahora que la crisis se ha adueñado del planeta, salir del vagón de atrás es una tarea casi imposible. Y no hay que olvidar que la baja calidad del sistema, además de no alumbrar generaciones capacitadas para liderar el cambio, cuesta mucho dinero. Por ejemplo, costear al alumnado que repite curso es un sobrecoste que la administración lleva soportando muchos años. Canarias tendrá que recortar 1.000 millones de sus arcas para 2011. Las malas voces dicen que esta vez no se podrá tocar demasiado la sanidad.La educación, se cuenta, tendrá que enfrentarse a una dura encrucijada. Si hoy copa casi el 30% del presupuesto total de Canarias, ¿le tocarán 300 millones menos el próximo año? Nadie parece saberlo aún.- Pero, de ser así, el esfuerzo de tantos años se vería reducido a prácticamente la mitad. Y la incertidumbre seguiría difuminando el porvenir.

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