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14 de mayo de 2014

Contradicciones europeas: el problema de ir en una coalición


En clave nacional y con más abstención que nunca. Dicen los expertos -y lo corroboran los datos de los barómetros- que en España las elecciones del 25 de mayo serán un examen de los dos primeros años de legislatura de Mariano Rajoy. Pocos españoles acudirán a votar, y los que lo hagan decidirán en función de asuntos de política doméstica. En plena debacle de los estados nación, no lucharán por la Europa que quieren para los próximos cinco años. Premiarán o castigarán a un gobierno y a una oposición que cada día tienen las manos más atadas porque se han declarado plenamente europeístas.

A pesar de la desafección, y de la previsible alianza entre socialistas y populares para hacerse con la presidencia del Parlamento, tener presencia o no marca la diferencia en Bruselas y Estrasburgo, pero también en casa. La mayor parte de la legislación de los estados miembros se decide en las instituciones comunitarias. Los partidos regionales cuentan con dificultades añadidas a la hora de ganar protagonismo. España funciona como una circunscripción única, lo que hace que formaciones como Coalición Canaria deban buscar amigos para poder concurrir a las elecciones con posibilidades reales de representación. Por ese motivo, los nacionalistas han presentado su candidatura con PNV, Compromiso por Galicia y Convergencia y Unió en Coalición por Europa. Las encuestas dicen que esta unión solo logrará tres eurodiputados y que Javier Morales (CC), el cuarto de la lista, no obtendrá escaño. La pregunta es obligada: ¿defenderán los vascos o los catalanes las demandas isleñas?

Es difícil tener esperanza. El funcionamiento del sistema hace que Coalición por Europa esté destinada a desaparecer al día siguiente de las elecciones porque ninguno de los tres eurodiputados se adscribirá al mismo grupo parlamentario, tal y como ha ocurrido hasta ahora. Convergencia pertenece al grupo de la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa, Unió forma parte del Partido Popular Europeo y el PNV, al Partido Demócrata Europeo.

A eso hay que añadir otra incoherencia. El programa de CC, “el único centrado solo en las Islas”, hace especial hincapié en el ‘no’ al petróleo. No es ninguna sorpresa, igual que no lo es que los catalanes lleven el derecho a decidir en su programa. Sí lo es que hace unos días cuatro de los cinco senadores del PNV optaran por abstenerse en una moción presentada por el PSOE -y apoyada por los populares de Baleares- para paralizar las prospecciones. La candidata vasca, Izaskun Bilbao, en declaraciones a la cadena Ser de Las Palmas, se desvinculó de la demanda para frenar los los sondeos y acabó diciendo: “Respetamos la postura de los canarios”. A los enemigos se les pide respeto; a los amigos, como mínimo, coherencia y apoyo.