Ir al contenido principal

Imperialismos y guerras


A veces es conveniente releer el diccionario de la Real Academia Española y recordar algunos conceptos.


Guerra: "Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación".

Imperialismo:  "Actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política".

Si tenemos en cuenta estas dos definiciones no nos queda otro remedio que reconocer dos realidades:

1) Siria lleva dos años en guerra. 

2) Estados Unidos tiene claros intereses en la región y, entre otros asuntos, quiere evitar a toda costa que el islamismo radical, que ya se ha colado en el bando rebelde, encuentre otro sitio donde campar a su anchas.

Después de tener claro, como mínimo, esos dos conceptos, hay que preguntarse qué debe hacer la comunidad internacional. Todas las respuestas son válidas. Todas las dudas. Todos los miedos. Lo único que debería ser intolerable es seguir diciendo no a una guerra sólo porque es imperialista. La historia debería habernos enseñado que a las víctimas no les importan las ideologías (el caso nazi y el soviético son los ejemplos más evidentes). El sufrimiento no entiende de colores, ni de patrias ni de doctrinas. Cuando opinemos tenemos que pensar en las víctimas.  

Y leer. Leer todo lo que podamos, lo que nos guste y lo que no, para poder, realmente, tener una opinión ecuánime y formada. 

Aquí dejo una selección de textos interesantes elaborados por expertos que pueden ayudarnos a decidir si queremos que haya una intervención o no, porque guerra ya hay.

Siria, el día después. Rafael Calduch

Las lógicas de la intervención en Siria. José Ignacio Torreblanca 

¿Por quién doblan las campanas en Siria? José Ignacio Torreblanca

¿Cuántas más? Las personas refugiadas por el conflicto de Siria superan los dos millones. Charlotte Philips

Agresión a Siria: el fraude, 12 objetivos y 8 consecuencias. Nazanín Armanian.

Guerra en Siria: cita en Damasco. Miguel Bastenier 

Ocho errores que Estados Unidos no quiere cometer en Siria. Carlos Hernández Echeverría. 

Siria y las falsas dicotomías. Leila Nachawati.

Obama, Siria y los dilemas imposibles. Roger Senserrich. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi tarde con Antonio Cubillo

Hablé varias veces por teléfono con él antes de ir a su casa. Siempre me dio la impresión de que era un hombre huraño, desconfiado y suspicaz. Quería saber con exactitud el motivo de mi entrevista. Reconozco que estaba nerviosa aquella tarde de julio, pero era un hombre al que tenía que conocer si quería reconstruir parte de la historia reciente de Canarias. Sobre todo si quería conocer cómo este personaje había conseguido que Canarias condicionara la política española. Pero casi tres horas de charla no dan para mucho si una tiene delante a este hombre. Nunca termina de contarte todo lo que vivió. A pesar de todas los actos reprobables que haya podido cometer, cada vez que Antonio Cubillo me viene a la cabeza pienso en algo que me dijo aquella tarde. Entre los atentados del MPAIAC, las críticas a la OTAN, la tragedia de Los Rodeos, su relación con la Pasionaria, el enfado con Carrillo (que lo llamó pequeño burgués), su encuentro con el Che y las huelgas obreras, Cubillo me habló muc...

Las mudanzas de los demás

Me he pasado once años viviendo en la misma casa, pero siento que en este tiempo me he mudado un par de veces. Cuando mis padres se separaron, la casa de mi infancia empezó un proceso de descomposición que concluyó, años después, con su desaparición. Al principio solo dejó de ser un lugar feliz al que ir a comer los domingos, pero con el paso del tiempo -y con su venta- se convirtió también en un lugar al que no volvería jamás y que ya no cobijaría los libros que había acumulado desde que empecé a leer y hasta que me fui a la universidad.    En esa casa tuve insomnio por primera vez y descubrí lo difícil que es leer si tu mente está enferma. Cuando tenía 15 años, dos compañeros de mi instituto se suicidaron tirándose por un barranco. Esa noche de mayo la pasé en el balcón de mi cuarto, tiritando de frío, incapaz de pegar ojo y también de leer, hasta que empezó a amanecer y me preparé para volver a clase.    En esa casa murió mi  cocker spaniel , el primer ser vi...

Canarias no es Gibraltar

La bandera de las siete estrellas siempre ondea, pero también se cuelan la de la República, la del orgullo gay o la de la Unión Soviética. Lejos han quedado aquellos días en los que una sociedad salía a la calle por una única causa. Hoy se programan manifestaciones a las que puede acudir todo aquel que encuentre un motivo por el que gritar. Se puede estar en conta del Puerto de Granadilla, de las prospecciones petrolíferas, de los recortes en educación y sanidad, de la reforma universitaria de Bolonia, del rescate de Bankia, del colonialismo español y hasta de la gestión europea de la crisis. Uno se puede adherir a todas las causas que desee. No importa si son incompatibles entre sí o no. Lo único que importa es llevar un eslogan ingenioso. Antes el independentismo se colaba en otras manifestaciones, pero últimamente sus líderes creen que la realidad está de su parte. La crisis está haciendo estragos en los países del sur de Europa, rebajando el nivel de la calidad de vida y recort...